¡Felicidades papis!



Cande dice:

Hoy el post es cortito y con una dedicatoria especial.

Mis papis cumplen su aniversario.


Si me preguntan, yo no entiendo muy bien qué significa esto de los aniversarios, pero por lo que estuvieron diciendo estos días parece que hace 9 años, un día como hoy, salieron por primera vez. Y después de eso se pusieron de novios con todas esas costumbres que tienen los grandes. Y hace 3 años, un día como hoy se casaron.

Y eso es importante y merece festejo, porque ahí empezaron a formar lo que hoy es mi familia. Así que brindemos por ellos (yo con leche, agua o jugo de naranja, porque otras cosas no me convidan), porque decidieron ser una familia para que nazca yo.


Vacaciones!!!








Después de las fiestas, los papis estuvieron de vacaciones. Yo no sabía que eran las vacaciones, hasta que empezaron. Ahí me enteré.

Les cuento. Vacaciones significa que papá no se va temprano de casa y que estamos los tres juntos todo el tiempo. Mamá y papá se levantaban y pensaban lugares para ir y cosas para hacer en familia.

Entonces, aprovechamos para visitar a los abuelos en días que no fueran de fin de semana; fuimos a un lugar re divertido en el shoping, con pelotas y botones y sirenas y muñecas, donde papá jugó más que yo. Hasta se metió en el pelotero, según dijo él, para cuidarme, pero mucho no le creo. Y también nos quedamos a dormir en una casa que no era la nuestra.

Resulta que salimos un día re temprano de casa, cargados de bolsos (los papis los llevaban, yo no), subimos a un auto grande grande que no manejaba el abuelo y aparecimos en un casa llena de árboles y pasto con una pileta enorme con un chorrito super interesante. Del viaje mucho no les puedo contar, porque yo aproveché para hacer una siesta. Y ahí nos quedamos a pasar el día, y otro más y otro, durmiendo en esa casa y todo.

Jugamos mucho, en las hamacas, en el parque y sobre todo en la pile, con el chorrito de agua. Y después nos volvimos a casa. Por suerte estaban todas las cosas en su lugar cuando llegamos: los chiches, los cuentos y mi cuna.

Y a los dos días, papá volvió a irse temprano, a trabajar y volvimos a la rutina de siempre.

¿Cada cuánto serán las vacaciones?

Mudanzas


"Hace dos meses se mudó la abuela. Yo no sabía que era esto de las mudanzas hasta que en casa y en la casa de la abuela empezaron a hablar del tema...

Y mientras pasaban los días, se hablaba más y más de eso. Y además de hablar, aparecieron cajas y bolsas, y mami y la abuela vaciaban los muebles y metían las cosas en esas cajas y en las bolsas negras. Y el abuelo se llevaba las bolsas y no las volvía a traer. Y las cajas estaban desparramadas por todos lados.

La verdad era todo un lío, la casa de la abuela dejó de gustarme, porque no había forma de moverse ni de practicar el super gateo (entonces era chiquita y no sabía caminar y ni pensar en aprender entre todos esos bultos).

Y cuando parecía que nada podía ser peor, la casa de la abuela dejó de ser esa.

No fuimos más por ahí, y empezamos a ir a otra casa. Los papis me llevaron un domingo, hace dos meses y dijeron que ESA era la casa de la abuela ahora.

¿Cómo iba a ser ESA la casa de la abuela? Ahí estaban las cosas de los abuelos y del tío, pero la casa no era esa.

Yo sabía que no era esa... Si en la casa de la abuela viví mis primeros meses, cuando salí de la panza de mamá y del sanatorio y hasta que los papis me trajeron a casa. Y además, a la casa de la abuela fui de paseo con mami casi todos los días, desde entonces.

Por suerte no era la única que pensaba así. Taru también me apoyaba y se iba a la puerta para pedir que lo llevaran a su casa. Pobre Taru, nadie le hacía caso.

Y con el tiempo Mami ayudó a la abuela a hacer desaparecer las cajas; aparecieron todos mis cuentos y chiches y más también; recorrí los lugares de esta nueva casa, me instalaron una pileta en el patio y me acostumbré a la "nueva casa"...

Y ahora corro por todas sus habitaciones y juego en la pileta del patio. Pero a veces pienso: ¿qué habrá sido de la otra casa? ¿Me acordaré cuando sea más grande de lo que vivimos ahí?"

Retomando


Acá estamos, volviendo a la rutina que seguimos durante el año.

En el medio, durante este largo silencio ayudamos en una mudanza, despedimos al 2010 y recibimos al 2011, nos tomamos vacaciones, paseamos por Victoria, disfrutamos de la/s pileta/s, jugamos en un pelotero, arreglamos la compu, asistimos en la elección de un vestido de novia y aprendimos a caminar.

De todos estos momentos tenemos mucho para contarle. De a poco nos iremos poniendo al día...

Caminando por la vida



Y finalmente ocurrió.

Fueron muchos días de practicar y practicar, llevándonos de la mano por toda la casa: del living donde trabaja mamá al estudio de papá y otra vez de vuelta al living.

Muchos días de esfuerzo en tratar de mantener el equilibrio para sostenerse parada, sin tener que agarrarse de los muebles.

Tardes completas paseando, estirándose con mucho trabajo, para pasar del sillón a la silla y de la silla al mueble del tele, tratando de no caerse.

Un par de semanas haciendo el ejercicio que le mostró mami: unos pasitos solita, solita, hasta refugiarse en los brazos de mamá, sólo de mamá.

Y ahora, desde el jueves pasado todo eso es parte de la historia, porque nuestra Cande camina solita. No necesita muebles, ni manos, ni ejercicios de práctica y está fascinada con su bien ganada autonomía.

Papis y abuelos: a cerrar las puertas, no dejar nada al alcance y prepararse para correr atrás, porque ella no está dispuesta a quedarse quieta.

Ahora está investigando cómo es esto de correr, sobre todo, atrás del pobre Taru, porque caminar está resultando demasiado fácil.

¡Felicitaciones querida hija por este logro! Ya sos toda una nena, ansiosa por nuevos desafíos y cosas para aprender. ¡Te queremos mucho!

Navidades 2010

Revivamos juntos la segunda Navidad de Cande:

Las épocas en que dormíamos hasta cerca del mediodía para recuperarnos de las trasnochadas son historia.

Esta navidad, amanecimos a las siete y media de la mañana. Cande ya no tenía más sueño, porque dormía desde las 11 de la noche. se despertó fresca e intrigada por estar en la casa de la abuela, con el perrito durmiendo a los pies de la cama. Y no, no quisimos arriesgarnos a salir a buscar taxi en medio de la madrugada, así que improvisamos pijama party en la casa de la abuela.

Desayunamos en familia, con el abuelo madrugador, después de haber prendido el arbolito. Sí, prender el arbolito es lo primero que debe hacerse a la mañana. Y nos sentamos en el piso a abrir los regalos de Cande (muchos, de variadas formas y tamaños), con Cande organizándonos con su dedito inquisidor.

Todavía es chiquita y no entiende de magia, Niño Dios ni Papá Noel. Sólo disfruta con los chiches, sin saber por qué aparecen todos juntos, y sorprendiéndose e interesándose con cada nueva aparición. Eso será cuestión de tiempo.

Ahora les comparto unas imágenes de la secuencia de apertura de paquetes y cómo se van sumando juguetes al juego, con una reflexión que podría haber sido hecha por nuestra Cande, a juzgar por sus expresiones:

Un CD de Playhouse Disney ("no entiendo por qué no sale en la tele y sólo se escucha"),

un DVD de Baby Bach ("interesante, pero le faltan los títeres"),

bastante ropa ("puedo ensuciarme sin culpas"),

un tren de madera con piezas para armar y desarmar ("podría estar horas trabajando con estos vagones, poniendo y sacando"),

una tortuga con juegos de encastre y arrastre ("tengo que estudiarla con atención"),

un pelotero con forma de elefante inflable y con pelotas ("los papis tardaron mucho en inflarlo y 50 pelotas no son tantas").

¿Cómo pasaron la Navidad? ¿Y sus chicos? ¿Tuvieron muchos regalos? ¿Esperan a Papá Noel o al Niño Dios?

Reflexiones de Nochebuena



Querida hija: es tu segunda Navidad y me resulta increíble ver cuanto creciste, cuánto cambiaste en un año.

El año pasado dormías en tu hamaca, al costado de la mesa. Este año participaste de la mesa, te dormiste, madrugaste, abriste regalos, jugaste mucho con todos y nos hiciste reír...

Cuánto vivimos juntas, cuánto aprendiste y cuánto alegras nuestros días. Cada día te inventas algo distinto, un nuevo gesto, una nueva monada, una travesura diferente...

No me canso de decirte que crecimos como familia con tu llegada. Fue un desafío pensar en tres y tenemos mucha suerte de tenerte a nuestro lado y de ayudarte y acompañarte en esta aventura de "ser grande", que te tiene tan ocupada.

Recordá siempre que tenés mucha suerte. Tenés una familia espectacular, que te quiere muchísimo y se preocupa por vos (cuatro abuelos, cinco tíos, una madrina y montañas de tíos y tías postizos). Y que siempre vamos a estar para vos.

Feliz Navidad, hija mía!